Cuando atravesamos
momentos duros en nuestra vida se nos dificulta escuchar la voz de Dios. En la mayoría
de las veces las emociones y sentimientos que se reflejan en nosotros causan
dudas e incertidumbre. La situación puede agravarse cuando llevamos un tiempo
razonable en el plano natural esperando. Es importante que hoy tu fe se active y
recuerdes que siempre Dios cumplirá su propósito no importa cuánto tiempo pase.
Debes confiar en su fidelidad. En las escrituras puedes recibir el aliento que
necesitas para no sentir impaciencia ante la adversidad.
El conoce
tu situación y la tiene muy presente para actuar en el momento correcto, todo está
bajo el control de la mano de Dios. Su deseo siempre será el bien para ti,
aunque en ocasiones no lo entiendas. Quizás ya hayas perdido el deseo y la
voluntad de seguir hacia adelante, sin embargo, te hago una invitación a que
reconsideres hoy tu decisión. Procura presentarte delante de Dios, se honesto/a,
verdadero/a, actúa como hijo/a. Acércate confiadamente a l trono y encontrarás
oportuno socorro. El camino está abierto para que encuentres la puerta abierta.
¡No
desmayes!
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